CitaClic nace de hablar con amigos y clientes —dueños de peluquerías, salones de belleza, centros wellness, etc.— que se quejaban de convertirse en esclavos de su agenda.
Profesionales que terminaban su jornada contestando WhatsApps a las once de la noche. Negocios que perdían citas (y dinero) por estar atendiendo a otros clientes y no poder responder a tiempo.
Sin contar que muchos se veían empujados a usar marketplaces de reservas donde “empiezas de cero”: reseñas dentro de la plataforma, competencia en la misma pantalla y tu marca diluida.